Reseña: Mi Bestia de Laura Nuño

Retomamos una novela romántica llena de toques sobrenaturales y oscuros. Sí, estáis deduciendo bien. En esta ocasión, os traigo la segunda entrega de esta saga creada por Laura Nuño en la que nos muestra un peculiar mundo sobrenatural, la cara oculta de Madrid.

Este libro, es la segunda parte de la saga de Ocultos, continúa donde lo dejó Mi Custodio, pero en este caso, la historia no tiene a Ronan y Alba como principales protagonistas, sino que se centra en otro par de personajes que nos mostraron en el primer libro. Leo y Selene.

Lo primero de lo que nos damos cuenta cuando leemos el libro, es que Leo es un bestia en el sentido más puro de la palabra, y no sólo lo digo por su condición de ser sobrenatural, sino por todo el conjunto en general, desde su personalidad, hasta su aspecto.

Cuando su bestia interior se desata, Leo, se convierte en un leopardo sobrenatural. Esto, suele ocurrir, cuando huele o siente sangre cerca. No es buena idea que ocurra porque se vuelve sumamente peligroso, hasta para aquellos que más quiere y tiene a su alrededor.

Desde hace ya bastante tiempo, cuando su bestia se desata acaba merodeando alrededor de un chalet en una urbanización en Coslada. El mayor problema que esto presenta para él, es que no tiene ni la más remota idea de porque su bestia acaba cada noche allí, y el hecho de que cuando se transforme pierda la noción de sus recuerdos y su consciencia, tampoco ayuda demasiado. Ese chalet y desde luego, sus habitantes, se han convertido en su misterio personal.

Así, es como termina descubriendo, que el chalet pertenece a Selene, una psicóloga que volverá su mundo patas arriba y le dará unas cuantas lecciones morales.

Como bien recordaréis (si habéis leído Mi Custodio) Leo es un ser de la noche, uno de los jefes de Zona y también el líder de las Bestias. Porta sobre sus hombros una maldición que hace que tenga que estar pendientes de los humanos para que nada malo les suceda y que los corruptos no se alimenten de ellos día sí y día también. Vive inmerso en una monotonía. Regenta un bar de copas de dudosa reputación, mata las horas jugando a vídeo-juegos (suele llevar encima una PSP), escucha música y en las noches, sale de cacería.

Cuando conoce a Selene, esto es un soplo de aire fresco, un vendaval que hará que se cuestione demasiadas cosas y comience a tener sentimientos que no sabe como demonios nombrar o catalogar. Y no será el único, porque su Bestia, está aún más loca que él por la psicóloga.

Selene, por su parte, vive inmersa en su trabajo, este, es su mundo a tiempo completo. Su familia, está en Argentina, y lo más cercano que tiene en ese sentido es Alba (sí, Alba, la albina), a la que considera su hermana, amiga y confidente. Su historia con Leo, aún que ambos no lo sepan, se remonta a cuando tenía doce años. Poco a poco se irán descubriendo los lazos que unen a la mujer con la bestia.

Algo que me ha gustado muchísimo es como la autora ha reflejado la desconfianza y el miedo que Selene siente hacia Leo, hacia su bestia interior, porque por mucho que le atraiga, por mucho que se haya enamorado de él, no deja de ser un oscuro y peligroso ser de la noche.

Como siempre, otro de los puntos fuertes de Laura y de sus obras, es su estilo, peculiar y coloquial a la hora de escribir. Esa frescura y esos matices en los cuales te das cuenta de que un lenguaje, a veces brusco, de la calle como quién dice, puede llegar a ser atrayente y absorberte, aún estando en una novela. Al igual que con su predecesor su humor es palpable en cada página, y es que las risas están aseguradas.

Como os podéis imaginar el personaje más divertido de la obra es Leo, porque no sólo es un bruto mal hablado, sino también socarrón, picarón y un seductor por naturaleza (o al menos así se ve a sí mismo). Un chulo redomado. Lo más gracioso es que pese a lo egocéntrico y orgulloso que se nos presenta este personaje, cae irremediablemente rendido a los pies de Selene. Pese a lo bestia que es… también habrá escenas de muchísima ternura. Coger un pañuelo, porque el corazón, se os estrujará un poquito en ellas.

También, algo muy interesantes es que seguimos viendo como avanza la relación entre Alba y Ronan, además también del resto de secundarios como Dru, Alfa, Dolfo, Mael… y sus peculiares vidas.

Raúl. Quedaros con ese nombre, porque será un personaje que os encantará. Es la mano derecha de Leo, le tiene cogido el punto, y adora sacarlo de sus casillas, aun que esto resulte algo peligroso en algunas ocasiones. Un personaje entrañable que nos recordará a ese amigo tocapelotas que todos tenemos en nuestras vidas.

La escena final enlaza directamente con otra de las escenas del siguiente libro… y no sabéis las ganas que tengo de reseñar el tercer libro de esta saga, Mi Druida. Desde luego, por ahora, está siendo mi favorito…. pero eso, será en otra ocasión Brujillos y Brujillas.

Sandra

Sandra

Sandra de Lucas (León, 1996) es una apasionada de la literatura que adora vivir aventuras de la mano de un buen libro. Antes de dedicarse al mundillo literario quiso ser criadora de dragones (pero la idea no llegó demasiado lejos, no sé yo porque…). Actualmente es escritora, blogger y podcaster a tiempo completo.

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