¡Destripando la Historia! (Volumen II)

Dicen que las segundas partes nunca fueron buenas, pero nosotros venimos a romper ese mito de la mano de Pascu y Rodri y su segundo libro: Destripando la Historia; Las auténticas princesas.

Sí, sí, como lo leéis. Os traemos el segundo libro de estos dos pedazos de artistas visuales y auditivos.

Perro bueno, no nos enrollemos más y al lío.

Al igual que su predecesor, este libro, se dedica a mostrarnos las historias reales de muchas de las princesas de cuento que conocemos gracias a Disney y otros plataformas. Sin perder claro está su característico toque de humor, cosa que a todos nos encanta. Así que empecemos a destripar a los destripadores desde el principio del libro.

BLANCANIEVES Y ROSARROJA

Resulta que existe un cuento de Blancanieves que no es el que todos conocemos y, aun que en él Blancanieves no es ninguna princesa, no podíamos dejarlo fuera de este libro.

Esta versión fue escrita, nada más y nada menos que por los hermanos Grimm, aun que hay una versión más antigua llamada “El enano desagradecido” de Caroline Stahl. Por una vez no nos remontaremos tan atrás en el tiempo y vamos a quedarnos con nuestros amigos Grimm, que son muy majetes.

Así es amigos, en esta versión de nuestro queridos hermanos Grimm, Blancanieves, no estaba sola sino que tenía una hermana, Rosarroja. Ambas, según su madre, eran idénticas a dos rosales, uno de rosas rojas y otro de rosas blancas. Vamos, comparaciones fehacientes y cien por cien reales.

Como esperáis, Blancanieves era una niña tranquila aplicada y a demás muy trabajadora. Por el contrario, Rosarroja pese a ayudar a su mami en casa, era algo más…. como decirlo… salvaje y le gustaba corretear como loca por el bosque.

Siempre iban juntas a todos los sitios, siempre en amor y compañía la una de la otra. Y tenían la bonita manía de quedarse a dormir en medio del bosque, por eso un día de buena mañana vieron a un niño, un tanto extraño que las miraba fijamente…

Pero ¡EH! que la cosa mejora. Un buen día, a su casa, llega un señor oso, al que, tanto las niñas, como su madre, acogen en casa. Básicamente, durante una temporadilla, pasa a ser uno más de la familia, lo que se dice, durante todo el invierno.

Los que si que han ivernado han sido los enanos, y esos tienen muy malas pulgas.

Como bien os imaginaréis, Rosaroja y Blancanieves se encuentran con uno de estos enanos, que está atrapado en un árbol, con su barba debajo de la corteza. A las pobres niñas no se les ocurre otra cosa que cortar la barba del enano y, efectivamente, este no se lo tomó demasiado bien…

Desde ese momento, las niñas se encuentran en varias ocasiones más con el enano y en alguna que otra de estas ocasiones, le cortan, de nuevo, la barba.

Al final, el enano intenta vengarse, aparece el oso y lo hace picadillo…. ¡Y oh dramático giro de los acontecimientos! Resultó que el oso era… ¿Quieres saberlo? Pues lee el libro y échate unas risas.

La Cenicienta Vietnamita

La historia de la Cenicienta es otro de esos relatos que conocemos todos. Hay muchas versiones escritas en diferentes épocas, desde la antigua Grecia hasta ahora, y nosotros os vamos a contar la versión vietnamita de este cuento, La Historia de Tam y Cam.

Hace mucho, mucho tiempo (pero que mucho, mucho tiempo) había un hombre que tenía una hija llamada Tam (osea Arroz Partido). Como os imaginaréis, la madre de Tam murió de manera trágica y su padre se volvió a casar con una mujer que será la horrible madrastra de nuestra historia.

Desde el primer día, dejó a su hijastra encerrada en una habitación, solita, y encima, la dejó sin asistir al banquete de bodas ¿¡Cómo puede ser tan cruel!? Con la de comida que hay en las bodas….

Pues nada, la vida de esta peculiar familia, siguió y siguió hasta que un buen día nació Cam (acá Paja de Arroz), la hermanastra de Tam. Desde ese momento las cosas cada vez se pusieron peor para la preciosa Tam. Su madrastra intentaba mandarla al otro barrio de maneras muy diversas. Incluso su hermanastra le hacía la vida imposible, robando los peces que pescaba diciendo que los había cogido ella misma en vez de Tam.

Y así, un día como otro cualquiera, Tam conoció a un pez mágico rojo y dorado, primo de Magikarp. Una diosa que debía de pasar por allí le dijo que lo llevara a la parte trasera de casa y que lo diera de comer tres veces al día, como al perro.

Como no podía ser de otra manera, la madrastra descubrió al pez, lo cocinó y se lo comieron.

De nuevo, la diosa, apareció y le dijo que si encontraba las espinas y las enterraba le concederían un deseo. Y de nuevo, un animalillo apareció, alegando que si le daba arroz le diría donde estaban las espinas.

Y llegó el momento del baile ¿Qué? ¿Qué, qué pasa ahora? Lee el libro, y lo sabrás…

KHUTULUN

En este libro no sólo hay hueco para las clásicas princesas de cuento, también vamos a dedicar un capítulo a una salvaje y famosa guerrera de Mongolia: Kutulun. Su padre, un tal Kaidu, no era un rey propiamente dicho, pero llegó a ser el gobernante más poderoso de Asia Central. Y si Disney puede ponerle el título de princesa a quién le dé la gana…., ¿por qué nosotros no?

Tenemos que situarnos en el imperio fundado por Gengis Kan, quién dividió el basto territorio en cuatro partes, entre sus hijos y netos. Estos no es que se llevaran demasiado bien y todo desembocó en una guerra de sucesión.

Kutulun era la única hija de Kaidu, uno de los señores de estas cuatro regiones. En esta época era habitual que las mujeres luchasen pero nuestra guerrera iba más allá. Era la pequeña de quince hermanos y se las apaño para ser mejor que sus hermanos en diversas artes y técnicas. Hasta su padre la consideraba su mejor guerrero.

Tuvo algún que otro encontronazo amistoso con Marco Polo. El mercader la describía como una guerrera brutal y capaz de entrar en las filas enemigas tan rápido como un halcón a llevarse un pollo… literalmente.

Pero como no, si eras mujer, tenías que casarte… y cuando su padre dijo que había llegado su hora, ella puso una condición. Se casaría con aquel que fuera capaz de derrotarla en combate y que tendrían que apostar su caballo y dárselo a ella si perdían.

Vamos, que la moza acabó con unos 10.000 caballos.

Al final para acallar unos horribles rumores sobre extendidos por unos machirulos con el orgullo herido es obligada a casarse. No se sabe demasiado de la identidad de su marido, unos dicen que era un prisionero, otros que se enamoro de un gobernante de Persia. No se sabe si ganó el combate… probablemente no.

Al final, tuvo que apoyar a uno de sus hermanos a la muerte de su padre, puesto que no la dejaron ser la gobernante, tal y como quería su padre en el lecho de muerte. Tener quince hermanos mayores, no suele ser buena idea.

Hagamos una pausa…

Esta vez, nos vais a perdonar (o no) pero no os destriparemos el libro capítulo a capítulo… pero si que os diremos que hay reinas con muy mala leche, sirenas que hacen tratos con sepias, digo, brujas y ranas con un extraño sentido del humor y unas increíbles dotes para cocinar y hacer ganchillo.

¡Ah sí! Y una casa con una pata de gallina… no sabemos muy bien de donde ha salido peeeeero, ahí estaba.

Sin olvidarnos de un clásico de nuestra infancia como es La Princesa Cisne o incluso la historia de Anastasia.

Un extra…. ¡¡Rapunzel!!

¡En este capítulo vamos a trasladarnos a Alemania para contaros la versión que los hermanos Grimm escribieron de este cuento!

Allá vamos.

Esto era un matrimonio que vivía feliz en su pueblito. Ambos deseaban desde hace mucho tener un hijo y un día, por fin, la mujer se quedó embarazada.

¡Y por fin, hemos llegado a la historia que yo quería contaros!

La madre de Rapunzel, durante el embarazo, tuvo un horrible antojo de ruiponce, una planta cuya raíz es comestible y se emplea como aperitivo en la preparación de ensaladas. Al pobre hombre, no le quedó otra que entrar en el jardín de su vecina para robar la planta…

¡Y como no! La vecina era una bruja, pero no una bruja como las que tenemos nosotros en La Redacción, es muy diferente a Nat y a Sandra (presiento que me darán una paliza al leer esto) sino una bruja, mala, mala.

Obviamente, descubrió al marido en medio de su jardín, y como pago por haber el ruiponce, les pidió al bebe. Ambos aceptaron sin pensárselo dos veces ¿Tanto, tanto, pa’ nah?

La bruja llamó a la bebé Rapunzel, por el ruiponce, claro.

La Rubia se ha puesto extensiones…

Cuando cumplió los doce años la encerró en una torre sin escaleras o puerta alguna. Construida por el mismo arquitecto que diseñó nuestra oficina, por si había algún tipo de duda en ello.

Para subir, la bruja hacía que Rapunzel le lanzara su largo pelo…. (no quiero saber lo que se gastaba esta chica en la peluquería). Dos años después un príncipe pasaba por allí y escuchó a nuestra rubia princesa cantando. El hombre buscó desesperadamente la puerta de la torre, pero la no encontrarla, regresó como si nada a su casa. Pero como ocurre en todos los cuentos, el canto de Rapunzel había caldo hondo en el príncipe.

Otro día, por allí paseando, cual acosador, vio a la bruja subir por el pelo de le joven e ideó un plan para hacerse pasar por la bruja, seguro que con sombrerito picudo y todo, y subir a conocer a Rapunzel.

Y así, comenzaron a verse todos los días, hacer cosas no aptas para niños y mucho, mucho más… vamos, lo normal en un cuento de los hermanos Grimm. Como la bruja sólo aparecía por el día, el príncipe aprovechaba todas y cada una de las noches para estar con su amada.

Pero un día Rapunzel metió la gamba hasta atrás comparando a la bruja con el príncipe y sus habilidades de escalada.

Conclusión, la princesa se quedó calva, abandonada en medio de un desierto. Nuestra “maja y adorable” brujilla le tendió una trampa en la que cayó de lleno…. y todos sabéis lo que ocurrió porque todos hemos escuchado ese Destripando La Historia.



**TODAS LAS IMÁGENES RELACIONADAS CON LAS HISTORIAS Y LOS CUENTOS, SON RECREACIONES DE LAS IMÁGENES ORIGINALES CUYA AUTORÍA PERTENECE A PASCU Y RODRI**

Nephilim

Nephilim

¡Técnico, Blogger y "mascota" del equipo! ¿Quieres ponerte en contacto conmigo y descubrir los cotilleos más jugosos de la redacción? Sígueme en Twitter en @NephilimBlogger

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *